Motivación como soft skill
Por Javier Doménech Azorín
Introducción
Esforzarse por superar una carrera universitaria está bien. Obtienes conocimientos que se piden en el mundo laboral, aprendes a resolver problemas, logras abordar proyectos que antes no imaginabas alcanzar, y con suerte habrás conocido a muchas personas por el camino. Y todo ello se siente mucho mejor cuando al final consigues ese título que lo demuestra. ¿Pero hasta qué punto está bien esforzarse siempre por la carrera? ¿Qué hay de ti mismo? ¿Sigues esforzándote porque quieres, o porque te sientes obligado a hacerlo? Estas preguntas son algunas a las que el autor de este texto quiso encontrar respuesta.
Elegí investigar este tema porque no me gusta la carrera. En vez de sentir interés por los temas enseñados, he sentido mucha presión a nivel personal. En vez de tomármelo como una experiencia enriquecedora, he decidido que el título es lo único que importa. A menudo pienso que podría haber tenido algo mejor. Y sin embargo, me digo que tengo que seguir.
Si fueras un empleador, ¿contratarías a una persona a la que no le gusta la informática?
Este texto hace referencia a las llamadas soft skills, su importancia en el mundo laboral en comparación con las competencias informáticas que se nos enseñan, y se centra en una soft skill en concreto: la motivación. Porque en las ofertas de trabajo habituales, es muy probable encontrar líneas como "¡Buscamos personas con ganas de aprender!", o "¿Te apasiona [X]? ¡Este es tu sitio!", así que, en cierto modo, es un tema de actualidad.
Concepto de soft skill
Si nos referimos a las habilidades que vamos a necesitar en nuestro entorno laboral, podemos distinguir dos tipos: las habilidades "duras" (hard skills), y las habilidades "blandas" (soft skills).
Las hard skills son las competencias relacionadas con el campo que estamos estudiando. En la ingeniería informática, estas pueden ser nuestras dotes de programación, administración de BD, arquitectura software, estadística, ciberseguridad, inglés, etc.
Las soft skills, en cambio, engloban una serie de cualidades personales que son valiosas a la hora de contribuir a una organización y no son específicas a un campo profesional concreto. Se dividen en dos grupos: soft skills intrapersonales (resolución de problemas, motivación, gestión del tiempo y del estrés...) e interpersonales (trabajo en equipo, comunicación, empatía, liderazgo...). No son habilidades que se enseñan directamente en los estudios, sino que van ligadas al individuo y a su interacción con otras personas.
Concepto de motivación
La motivación, a grandes rasgos, es el deseo o las ganas que alguien tiene para hacer algo. Interviene en nuestro rendimiento, nuestra iniciativa e inspiración para mejorarnos y nuestra satisfacción laboral. También interviene en nuestra respuesta ante contratiempos, curiosidad, actitud, etc.
Hay dos tipos de motivación según dónde tienen su origen:
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La motivación intrínseca, que surge por el interés o placer personal en realizar cierta actividad. Se atribuye a deseos como la autonomía, la maestría, propósito, curiosidad o incluso nuestra autoexigencia. Esta motivación es más longeva y auto-sostenible, y los estudiantes motivados intrínsecamente estarán más centrados en aprender el tema que en sacar buenas notas. Un ejemplo de motivación intrínseca sería empezar a estudiar un grado en Ingeniería Informática porque siempre nos hayan gustado los ordenadores desde niños y hemos querido aprender más.
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La motivación extrínseca, que surge a causa de factores externos al individuo. Estos pueden ser el dinero, las buenas notas, el tiempo, bienes materiales o las opiniones ajenas. Esta motivación es más fácil de crear: tan solo hay que prometer una recompensa tras realizar una actividad (o amenazar con un castigo). Un ejemplo de motivación extrínseca sería empezar a estudiar un grado en Ingeniería Informática porque a los informáticos se les paga bien.
Mantenimiento de la motivación
Al tratarse de una soft skill, existen recursos en Internet para "darte esa motivación que necesitas" para alcanzar tus objetivos, o para motivar a tus empleados si tú eres el empleador. Los apartados a continuación son las medidas más comunes para mantenernos motivados que han surgido en esta investigación.
Tener los objetivos claros
Cuando establecemos objetivos claros, podemos visualizar a dónde queremos ir y dar lo mejor de nosotros para llegar allí. Por otro lado, si establecemos objetivos ambiguos, no tendremos claro qué camino seguir, y entonces perderemos tiempo y energía explorando caminos erróneos, o nos quedaremos paralizados por falta de dirección.
Existe una metodología para abordar este problema: los objetivos SMART. SMART es un acrónimo en inglés que se usa para definir objetivos que tienen las cinco siguientes características:
- Specific (específico): el objetivo a lograr es claro y bien definido, sin ambigüedades.
- Measurable (medible): se puede medir el progreso del objetivo.
- Achievable (alcanzable): el objetivo es realista de alcanzar y no es demasiado difícil.
- Relevant (relevante): el objetivo está alineado con los valores personales (o empresariales).
- Time-bound (de duración limitada): el objetivo tiene una fecha de finalización.
Permitir los refuerzos positivos
Lo creas o no, llegar hasta este punto en tu carrera estudiantil no es para nada poca cosa. La cantidad de retos que has tenido que superar tanto a nivel intelectual como a nivel personal, e incluso social, es todo un logro. Darnos cuenta de este hecho influye en nuestra motivación.
Las formas de refuerzo positivo principales son las siguientes:
- Identificar nuestros logros alcanzados y anotarlos. De esta forma, tenemos pruebas de lo competentes que somos, y podemos regresar y ver cuánto hemos progresado.
- Recompensarnos por alcanzar nuestras metas, sin importar lo pequeñas que hayan sido.
- Compartir nuestros éxitos con nuestros compañeros.
- Gamificar las tareas y actividades. Existen aplicaciones que realzan estos últimos aspectos, convirtiendo los objetivos en "misiones" que al completarse aportan "puntos de experiencia" y moneda virtual con la que canjear recompensas (virtuales). Algunos ejemplos para móvil son LifeRPG y Habitica.
Aquí es relevante hablar sobre el concepto de locus de control. Pongamos un ejemplo: imagina que has aprobado un examen difícil, y se te presentan dos formas de explicarlo:
1: "He aprobado porque me lo he currado de verdad. He asistido a todas las clases y he estudiado con varios días de antelación."
2: "He aprobado porque tuve suerte. Han salido las preguntas que estudié."
Las circunstancias han sido exactamente las mismas en ambos casos: has asistido a todas o a la mayoría de clases, has estudiado durante varios días y es cierto que han salido las preguntas que mejor te sabías. Sin embargo, son dos interpretaciones muy diferentes. Puedes ser una persona que perciba los resultados obtenidos como efecto de sus propias acciones (locus de control interno), o una persona que perciba que los resultados obtenidos ocurren por factores externos como la suerte (locus de control externo), o un punto intermedio entre ambos extremos.
Una de esas personas sentirá que ha obtenido sus logros por sus propios méritos y capacidades. La otra persona será más propensa a sufrir síndrome del impostor.
Manejar la procrastinación
Procrastinar, o dejar tareas para después, es algo que siempre vamos a hacer. Cuanto más procrastinemos, más grande será la pila de tareas sin hacer y menos ganas tendremos de hacerle frente. Algunas estrategias para mantener la procrastinación a raya son:
- Dividir tareas grandes en partes pequeñas y abordables.
- Tener un entorno de trabajo con la menor cantidad de distracciones posible.
- Establecer bloques de tiempo de trabajo (ej.: 30 min) seguidos por un descanso corto (ej.: 5 min). A esto se le llama la técnica Pomodoro. Como curiosidad: el reloj de Windows incorpora esta técnica en lo que llama "Sesiones de concentración".
- Gamificar las tareas. Ya mencionado previamente en el apartado anterior, la intención de convertir la realización de tareas en un juego puede volverlo un poco más atractivo, reduciendo la procrastinación. Este punto es puramente subjetivo y puede no ser para todo el mundo.
Elegir personas que te guíen
Este apartado se centra más en los futuros directores que tengas en un ámbito laboral, aunque igualmente podemos estar hablando de los profesores que has tenido o tendrás en la universidad. ¿Alguna vez has sentido que tu interés por una asignatura depende de lo bien o mal que te cae el profe?
Hay profesores y superiores que te dan la tarea para que la realices y ya, pero luego están aquellos que te escuchan y entienden tu motivación. En un entorno de trabajo, con estos últimos puedes ser más vocal a la hora de comunicar qué quieres hacer por tu equipo u organización. Te ayudan a desarrollar tus habilidades, disponen de su red de contactos con la que ofrecerte oportunidades, y en general pueden ser un buen apoyo.
Si puedes elegir a quién tener como superior, puede valer la pena que sea alguien así.
¿Qué quieres hacer?
Es posible que hayas leído los apartados anteriores y que no te hayan inspirado confianza. Tal vez sientas que estas medidas para estar motivado están hechas para convertirte en un empleado productivo ante tu jefe. Y sí, una de las labores de un jefe es mantener elevada la moral de sus empleados, por lo que esta soft skill se ha estudiado para ayudar al empleador a conseguir que los empleados rindan al tope de sus capacidades.
Pero dejemos eso a un lado. Si el lugar donde te encuentras tú ahora mismo en tu carrera (estudiantil o profesional) no te trae satisfacción, por mucho que lo intentes, tal vez la solución no sea aumentar artificialmente tu motivación con estos métodos.
Permítete explorar aquello que te gusta. Lo más probable es que, durante los próximos años, te encuentres realizando una labor que consideres aburrida y que "se tiene que hacer", pero si reservas parte de tu tiempo a otras actividades alineadas con tus intereses, esta época no tendrá por qué durar para siempre. Piensa en las ideas que hayas tenido últimamente, en temas que te llamen la atención o en los proyectos que te gustaría empezar algún día. Puedes incluso probar a aplicar las lecciones de este texto si has decidido empezar algo, para evitar abandonar ese nuevo rumbo los primeros días.
En el peor de los casos, lo habrás intentado y descartado. Pero en el mejor de los casos, podrías encontrar algo nuevo a lo que te puedes dedicar. Algo que vaya más contigo.
Referencias
- Decisive Leadership. (2024, August 2). Understanding the need for motivation in the Tech Industry. LinkedIn. https://www.linkedin.com/pulse/understanding-need-motivation-tech-industry-decisiveleadership-cxplc
- Martins, J. (2025, February 1). Objetivos smart: Qué son y cómo crearlos con ejemplos y plantilla. Asana. https://asana.com/es/resources/smart-goals
- Castro, C. (2020, July 6). Finding your motivation working in Tech. DEV Community. https://dev.to/davixyz/finding-your-motivation-working-in-tech-4mc6
- Talenttunity, E. (2021, February 3). Soft skill motivación: Definición y ejemplos. https://www.talenttunity.com/soft-skill-motivacion-definicion-y-ejemplos/
- Wikimedia Foundation. (2025, March 11). Motivación. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Motivaci%C3%B3n
- Wikimedia Foundation. (2025b, March 12). Motivación Intrínseca. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Motivaci%C3%B3n_intr%C3%ADnseca
- National Soft Skills Association. (2025, April 22). Top 10 soft skills for success. https://www.nationalsoftskills.org/top-10-soft-skills-for-success/